6 de marzo de 2009

Go Bananas!

Atención: desde ya mismo me siento un cruce de Al Gore con el capitán del Rainbow Warrior, salpimentada por la baronesa Thyssen. Hace 30 minutos he ayudado a salvar el mundo.
¿Cómo?, os preguntaréis. Muy fácil: con un plátano... Sí, habéis leído bien. Un plátano, o banana como le dicen aquí. Esta sencilla herramienta alimenticia me ha servido para ayudar a construir un planeta mejor, a la par que de saludable alimento en mi descanso matutino.
¿Por qué?, seguiréis demandándoos. Pues aquí va la explicación. Hallándome yo enfrascada en mis subtituleos en el laboratorio de idiomas, percibo un revuelo a mi alrededor tal que traspasaba la barrera de los cascos que llevaba puestos. Me los quito y, mirando en derredor, observo un grupúsculo de entusiastas jovenzuelos enfundados en camisetas amarillas con el lema GO BANANAS! repartiendo ídems a diestro y siniestro.
"Caramba", pensé, "la uni al fin ha encontrado en qué gastar el abundante dinero de nuestras matrículas"... Hasta que una de las abananadas estudiantes me puso el fruto canario en la mano diciéndome:

- Únete a nosotros en el prado frente a la biblioteca dentro de 10 minutos. Vamos a comer todos un plátano a la vez para hacer campaña para pedir por un comercio justo, a favor de la agricultura ecológica, por la promoción de una alimentación saludable, la no explotación de las comunidades indígenas, y el fin del sobreprecio de la fruta en los supermercados.

"Ah, ¿sólo?", dije para contra mí mientras sonreía agradecida y me levantaba enérgica y decididamente de la silla embriagada ya del potasio del plátano que me iba a zampar. Aún así, con el cinismo político propio de la vieja europa católica, poco dada a este tipo de arrebatos filantrópicos grupales tan típicos de la mentalidad anglosajona, bajé las escaleras pensando que seríamos cuatro ridículos gatos los que nos concentraríamos sobre el cesped para dar buena cuenta de las viandas gratuitas (y todo por esta razón: por su gratuidad). También me alborocé, lo confieso, intuyendo una minoría protestante y protestona que aprovecharía la coyuntura para proclamar el fin de la dinastía Windsor y el advenimiento de la república... bananera, qué duda cabe.
¡Cuán grande mi sorpresa al salir del edificio! Habría allí como mínimo unos 600 estudiantes, según la organización (300 según la policía metropolitana, y 46 según los datos proporcionados por la Conferencia Episcopal). Y a las 12 en punto sonó alborozada una campana y todos nos pusimos a pelar las bananas al unísono e inmediatamente a dar buena cuenta de ellas. Con el aplauso final, lanzamos las peladuras por encima de nuestras cabezas cual si se tratase de nuestra ceremonia de graduación y nos adornasen tales birretes.
Pequeña nota de la traductora antes de finalizar: la expresión "Go Bananas" en inglés significa "volverse loco"... y muy bien de la cabeza no debían de estar ni los organizadores, ni los que nos prestamos al éxito del evento (fotografiado por la prensa local y filmado por la televisión regional).
¿Es ahora el mundo un sitio más feliz? Sobre el plátano entregado a cada uno de los participantes se podía leer la siguiente inscripción: "Extremadamente frágil, no me oprimas demasiado", y desde entonces pienso en los plátanos como si fuesen personas. Miro tras los cristales y me parece ver a Maguila Gorila jugando al lado del estanque con Mowgli y con Baloo...

Definitivamente: I'm going bananas (tomadlo literal o metafóricamente).

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Está mejor que te den plátanos para comer en fraternidad y sororidad que no que acampen 17 tíos en el hall de tu edificio de la universidad (bueno, hay 17 tiendas desplegadas, y alguien se pasea de vez en cuando por allí). Está mejor protestar pidiendo comercio justo que no proponer la paralización del plan Bolonia. No sé quién tiene mejores perspectivas.

Anónimo dijo...

Desde luego qué universidades más divertidas tienen algunas: plátanos y protestas boloñesas. En la nuestra nada, ni un mísero cartel pro-anarquista... ¿serán malos tiempos para la revolución?

Anónimo dijo...

JAJAJAJAJA!! LO QUE TE FALTABA: Andar con una piel de plátano en la cabeza...¡¡con lo cara y larga que nos está saliendo tu educación!!