29 de septiembre de 2008

Para no perderse

Inauguro una sección de sugerencias en la que iré compartiendo con vosotros algunos de mis sitios favoritos de Londres y alrededores. Vaya por delante que se trata de lugares donde uno no tiene porqué sentirse como un extra de una viñeta de ¿Donde esta Wally?, circunstancia que altera los nervios de quien redacta estas lineas. Aparecerán por aquí rincones alejados de los circuitos turísticos tradicionales a los que yo les encuentro un encanto particular, así como actividades o eventos que permitan disfrutar de un viaje por estos lares desde un punto de vista distinto. ¡Espero que os gusten tanto como a mi!

Royal Hospital Chelsea

No se trata de un hospital al uso, sino más bien de un desguace (lo digo con carino, pobritinos) a donde envían a los oficiales con una meritoria hoja de servicios en defensa de la cacareada Britannia. La visita es gratuita, y hay un museo donde se cuenta la historia del hospital y los guías son los propios in-pensioners vestidos con sus uniformes de gala y agasajándote con renqueantes historias que merece la pena escuchar. Alli aprenderéis, por ejemplo, que duermen en reproducciones de los camarotes de los barcos de la armada, pequeños cubículos de madera con lo básico y un espacio tan reducido que han de colgar sus ropas fuera... No tengáis miedo a entrar en el edificio frente al museo, aunque parezca privado, en especial hacia la iglesia y el refectorio (todavía en uso diario), y paraos a disfrutar del magnífico patio donde se erige la estatua del fundador del hospital, Charles II. Por cierto, si vuestro recorrido por las instalaciones coincide con la hora del sermón dominical, os encontraréis ni más ni menos que con la Dama de Hierro, la mismisima Margaret estoy-como-una-cataplasma Thatcher, vecina del barrio de Chelsea y devota parroquiana.

Como llegar: Metro Sloane Square (District & Circle Lines). Diez minutos a pie, bajando por Lower Sloane Street y luego girando a la derecha hacia Royal Hospital Road.

24 de septiembre de 2008

First Impressions

¡Turbulencias del destino! No me he topado con un Mr. Darcy con cuya gallarda presencia alegrar la pupila... snif, snif... Por lo demás, una semanita aquí y ha pasado como Mary Poppins en busca del deshollinador: volando.
Tras cuatro días de soleado recorrido turístico por lugares poco transitados de este sorprendente Londres (de los cuales daré cumplida cuenta en sucesivas entradas para que los viajeros impenitentes toméis nota), me mudé con mis exiguas y sin embargo pesadas pertenencias a mi residencia temporal, donde me hallo cómodamente instalada al cuidado de mi gatuna compi de piso, llamada Tosca.
Esa mirada de inquisitiva curiosidad a la par que insidiosa suspicacia sobre mi persona sigue persiguiéndome por todos los rincones de la casa, aunque he de decir que ha dado ya esporádicas muestras de solazarse en mi compañía. Le he dicho que conozco a Mario Cavaradossi, por entablar conversación, pero al parecer no compartimos el mismo sentido del humor operístico...
La otra habitante de la casa, de apariencia humana pero alma tan felina como la de Tosca puesto que apenas se la ve y/o siente deambular, es muy amable conmigo y muy británica ella en sus costumbres. Es decir, cena a las 6 de la tarde y luego se sienta en el níveo sofá del victoriano salon a ver el capítulo cuatro trillones de ese monumento a la momificación culebronil llamado Coronation Street: ¿os podéis creer que aún la están emitiendo?

En cuanto a la universidad, mi único contacto con la fauna académica ha consistido en un evento de bienvenida con el que nos agasajaron el martes pasado a los estudiantes de postgrado. Os ahorraré aguar las papilas gustativas con un pormenorizado detalle de las elaboradas delicatessen servidas para la ocasión, pero baste mencionar ese inmortal legado del savoir faire culinario británico llamado canapé de pepino para que os hagáis una idea de la bacanal gastronómica con que nos apercibieron los prebostes de Roehampton. Allí conocí a varios especímenes de similar catadura vital y académica a la mía, que a sus veintimuchos o treintaipocos se embarcaban de nuevo en la aventura del saber en busca de nóveles horizontes profesionales... gente maja, en general, aunque nada puedo adelantar de mis compis de master puesto que ninguno apareció por el lugar (quizás a ellos les enviaron con antelación una copia del menú, caveat del que servidora no tuvo noticia).
Me despido por hoy, parafraseando a mi presentador de noticias favorito: Así avanza este blog... y no para...
PD- Hay un premio para quien adivine porqué utilizo el título "First Impressions"... la cuantía del mismo no será revelada hasta saber quién es el ganador o ganadora (me reservo, por cierto, el derecho de admitir a mi querida y literata hermana como concursante).

11 de septiembre de 2008

So long, farewell, auf Wiedershen, adieu...

No, no me he transmutado en Julie Andrews ni desde luego abandono la tierra patria para colgar hábitos monjiles sobre mis hombros mientras enseño el do-re-mi a un grupúsculo de hermanos rubios vestidos con cortinajes. Los hechos dicen, sin embargo, que la Piquer se ha quedado sin baúl porque este anticuado y oblongo receptor de pertenencias y aperos varios acompañará a servidora rumbo al exilio... Así que hay que decir adios de algún modo y, ¿cuál mejor que cantando?
Breves coordenadas para aquellos pocos a los que os había mantenido en la indigencia informativa y que estaréis ahora preguntándoos a qué viene esta despedida y hacia dónde se dirigen mis pasos, así como para todos los demás que habréis escuchado con infinita paciencia mi incontenible verborrea mecida por el vaivén de un sinfin de planes (olvidándoos en el ínterin de mi destino elegido):
- Reino de su Gloriosa Majestad. Ciudad de Londres. Universidad de Roehampton. Máster en Traducción Audiovisual.
Quiérese esto decir que recupero los bártulos escolares, las ilusiones por una nueva etapa, y las ansias andarinas allende fronteras. Las generalidades de todo lo cual reflejaré con inconstante precisión y prolija -a la par que peculiar- prosa en este invento llamado blog que os invito a visitar tan asiduamente como gustéis (fantaseo yo con que el mínimo se establezca en los domingos y fiestas de guardar). Y en cuanto a las particularidades que haya de confiar de forma individual: confieso no haberme curado todavía de mi adicción epistolar, tan fecunda antaño, y ya advierto de antemano que este blog no os librará de mis correos ni de mi persistencia en las bondades de la reciprocidad escribanil.
En cuanto al que será mi lugar definitivo de aposiento o residencia, y por ende el vuestro de visita, lamento deciros que permanece ignoto, aunque sí puedo daros unas señas temporales:
[c/o Ms. Bennett]
7 St. Matthew's Road
W5 3JT
Tal dirección es la de una señora a la que le he alquilado una habitación basándome para la elección de esta casa y no otra en el mero hecho de que su apellido sea el de mi heroína Austeniana... ¿quién no va a querer vivir con Ms. Bennett? ¿Y si resulta que el jardinero o el cartero se llama Mr. Darcy? Olisqueo prometedores eventos en este domicilio, aún a pesar de la insoslayable existencia de un felino en el hogar, animal de cuya compañía aparentemente no puede prescindir ninguna dama británica en edad no-casadera que se precie.
Y hasta aquí puedo leer, como diría la celebérrima presentadora con deje cubano. Partiré de hoy en 8 días de estas costas, confiando en que al final de esta aventura me haga con el apartamento en Torrevieja, Alicante, y en que no me caiga encima una cucurbita maxima apodada Ruperta. Os iré relatando mis avances y tropezones varios mientras os echo a todos de menos al otro lado del canal.
Por si no lo puedo hacer personalmente, os envío con estas líneas muchos besos, y fuertes abrazos... to yieu, and yieu, and yieu...