Ya inauguramos el último mes del año. Qué rápido pasan los días… o mejor dicho casi las “noches”, en esta excéntrica isla extraviada más al norte que mi patria natal y donde las oscuridades del atardecer nos caen encima a la temprana hora de las cuatro de la tarde.
1 del 12. A tan sólo 24 días de pantagruélicas cenas. A 25 de regalos en las casas heréticas que creen en ese señor gordo vestido de anuncio de Cocacola. A 31 de atragantones con frutos de la vid empepitados. Y, en mi caso, a 12 del inicio de los exámenes, a 15 de la entrega de trabajos fin de trimestre, y a 17 de partir rumbo al portal astur a armar (tan literal como artísticamente) el belén con mi hermana y nuestra querida amiga y vecina N. como mandan añejas costumbres…
Va siendo época de contabilidades. De calcular costes y beneficios de nuestro alegre paso por el planeta en 2008. De arrojar balances sobre el ritmo marcado estos 365 días pasados. Y en un contexto internacional tan dado a hablar de crisis numéricas últimamente, el ser que suscribe estos párrafos, paladín (a la taza) donde lo hubiere por la defensa a ultranza de las letras… resulta que hoy tiene apetencia de números. Hoy, para salir de la rutina, seré Pitagorina. Compartiré con vosotros las cifras que me rodean, a ver si entre todos me ayudáis a que me salgan las cuentas:
4… grados de máxima a los que cuece hoy mi cerebro en el exterior.
43… grados de mínima a los que los infernales responsables de las calderas de esta universidad mantienen el termostato en el laboratorio de idiomas.
32456… calorías de más consumidas en lo postrero ante el acoso al que me someten los dulces navideños expuestos (metidos en la cara sería más explícito) en los supermercados y delis varios del barrio.
6… kilómetros de recorrido a través del parque de Richmond de mi casa a Roehampton, multiplicados por los 17 días y por 2 correspondientes ida y vuelta, hacen un total de…
20400… metros recorridos antes de partir de aquí en solamente 2 semanas. Polvorones, ¡podéis venir a mí!
32… estornudos ha soltado la polaca que subtitula a mi lado.
3… sustancias semiverdosas de aspecto viscoso adornan mi pantalla estorbando mi visión.
89560… bombillitas y lucecitas de mil colores ha puesto por toda la fachada y elementos exteriores de su jardín el horterísimo dueño de la casa número 37 de la calle Manor Grove.
1… detención policial en nuestra calle, la noche pasada. Al parecer un borracho intentó pagar su entrada en el número 37 para que la atribulada esposa del luminofílico precedente le permitiese conocer a sus chicas, habiendo tomado la residencia por un burdel.
8… invitaciones recibidas a distintos eventos de entrañable camaradería prevacacional.
0… excusas plausibles para no acudir a ellas (igual si me acerco a la polaca acatarrada, logro algo).
765… euros que necesitaría de presupuesto para comprarles a mis seres queridos los regalos que se merecen para estas fiestas.
35… libras me quedan en la cuenta del banco a fin de trimestre. El amor es impagable, familia, amigos… no lo olvideis.
48… postales pendientes de escribir.
4… llamadas a la dirección administrativa del Royal Mail por ver si ofrecen descuentos.
0… respuestas positivas al respecto.
La lista, como aquella ecuación cuya incógnita nunca lográbamos despejar en nuestros años escolares, tiende a infinito. Mejor será pues que la deje, para no arriesgarme a cosas como:
45… receptores de mi gacetilla cibernética.
349… bostezos por minuto al recibir esta entrada.
Eso sí, queridos todos, voy a apelar al sentimiento de fraternal amistad que inspiran estas entrañables fiestas (españoles y españolas, os digo yo desde la Zarzuela), y lanzar un comentario digno de la retranca más sardónica de Mr. Scrooge antes de haber visto a los tres fantasmas. Escudaos, que el hacha va con múltiples filos y a la yugular:
28… personas prometieron venir a visitarme en Londres.
0… patatero… de ellas han cumplido lo dicho.
Este año si no os llega postal… es culpa del Royal Mail. ¿Rencorosilla yo? Para nada. Ca un ye ca un, y K-2 una piragua.