25 de noviembre de 2008

Tipología del estudiante español exiliado (Vol. 1)

Los rigores climáticos del invierno que se avecina hacen que una pase últimamente mucho más tiempo del acostumbrado al cobijo de la calefacción central de las zonas comunes de nuestra universidad. Allí encerrada cual una rara avis más del zoológico académico, busca esta plumilla entretenimiento y solaz lejos de la subtitulación fílmica y de las teorías traductológicas. Inspirada por el aburrimiento y en homenaje a una infancia marcada, científicamente hablando, por los documentales del biólogo cantado por Enrique y Ana (entonad el Amigo Félix... y llorad conmigo), he decidido confeccionar una catalogación de la fauna que me rodea.
Para mi primer trabajo de campo he seguido las pautas de la escuela de biología experimental fundada por Anita Obregón: empezar por lo más fácil, que es a lo que llegan mis neuronas. Así pues, lo que os presento aquí no son más que cuatro especies de estudiante patrio, fáciles de percibir entre el resto de criaturas de la selva universitaria, aunque sólo sea por su vocerío gregario, sus singulares rituales de apareamiento, y su anatomía estridentemente ibérica. No obstante, confío en poder ahondar en la observación sagaz, y la consiguiente y oportuna disección, de un mayor número de especímenes según me vaya familiarizando con sus hábitos.

Ratonis bibliotecaris - especie que se puede confundir en ocasiones con la autóctona de similares costumbres, pero que distinguiremos de ésta por ir cargada siempre de al menos dos diccionarios bilingües que consulta sin cesar. Se sienten cómodos en rincones de la biblioteca en penumbra, y por lo común anidan en mesas de estudio individuales paneladas a ambos lados y rodeados de varias pilas de libros de toda índole. Generalmente, la raza se ve afectada por una degeneración de su agudeza visual que les obliga a utilizar lentes, soliendo ser éstas de las conocidas vulgarmente como culo-de-botella. Extremadamente callados, tímidos en su interacción con otras especies, son sin embargo brillantes estudiantes que obtienen resultados espectaculares en sus carreras. Por esta razón, los leones del reino académico gustan de rodearse de ellos en sus tarimas, siendo a su vez peculiarmente populares en época de exámenes entre especímenes de otras razas a quienes les atrae más campar por la sabana que hibernar en la biblioteca.

Modernitus candemtownicus - especie que durante dos décadas permaneció casi en peligro de extinción (entre el final de los almodovarianos ochenta y el principio del ecologista siglo veintiuno) pero que vuelve a resurgir con ligeras modificaciones en sus costumbres. Se caracterizan principalmente por ser carne de mercadillo y por proclamar a los cuatro vientos sus ideas anti-sistema. Se ha comprobado que el 90% de los especímenes estudiados de esta raza llevan al cuello una versión moderna del pañuelo llamado palestina, y gastan vaqueros raídos y zapatillas deportivas estilo años setenta. Dicen que leen El País, y que votan al PSOE o se abstienen. Que pertenecen a Greenpeace o Adena, que reciclan a diario, y que si pudieran vivirían en una casa de okupas. Nada de lo anterior ha podido contrastrarse científicamente. Estudios radicales publicados recientemente han podido demostrar, de hecho, que la mayoría de ellos ha estudiado en colegio privado religioso, lleva raídos los vaqueros último modelo de DKNY o Hugo Boss, veranea en Oropesa del Mar, y ha pagado más de cien libras por esas playeras que parecen de tercer o cuarto pie. Como terapia para aguantarse a sí mismos, fuman marihuana con el dinero que les envían sus papis cada mes para su manutención, y luego trabajan vendiendo collarines de cuentas y pulseras de cuero en Candem los fines de semana.

Solitarium agazapatis - se caracteriza por recorrer los pasillos de la biblioteca escondiéndose de la manada a la salida y entrada de las clases comunes, y por engullir su bocadillo ya preparado en casa en un rincón alejado de la multitud. No acostumbra a comunicarse con sus congéneres dentro de la jaula, sin embargo se aproxima sibilinamente a cualesquiera otro ejemplar cuyo origen ibérico sospeche y, cuando éste se encuentra totalmente desprevenido para inventar una excusa plausible o dialecto ininteligible de respuesta, le espeta su más mortífera cuestión: “¿Eres español?”. A continuación la víctima sucumbe al menos a tres cuartos de hora de ininterrumpida verborrea con la que el atacante se ve libre de su contenida expresividad, para cesar repentinamente el torrente monologuista y continuar su camino silencioso y solitario. Son extremadamente peligrosos: se recomienda especial protección y nunca, jamás, responderles cuando acometen su ataque con otra pregunta y menos personal, pues podría darles pie a que considerasen a uno su amigo e incluso le pidiesen el teléfono móvil. Son muy traicioneros, no hay borde capaz de negárselo.

Erasmus interruptus - quizás la especie más universalmente reconocida, pues sus características trascienden fronteras, si bien los erasmus interruptus hispanicus se distinguen por ciertas particularidades del tronco común catalogado como erasmus interruptus europensis. Siempre van en grupos, al menos de cuatro o cinco ejemplares, y sienten pánico al alejamiento de la manada. Son extremadamente ruidosos y vociferantes y su lengua de comunicación es exclusivamente la de Cervantes: se ha demostrado que les salen aftas en el paladar si intentan comunicarse con algún especímen autóctono en el idioma local, excepción hecha de aquellos que regenten establecimientos de bebidas alcohólicas. Se caracterizan por su actividad nocturna, su apego a las costumbres y comidas patrias, sus largas conversaciones en el messenger con los amigos originarios de la selva española, y la entonación de la frase “Tío, hoy hay fiesta en casa de...” seguido del nombre con el que se conozca a alguno de sus congéneres. Sus ritos de apareamiento son curiosos: tienden a copular con especímenes de su misma raza pero de distintas comunidades autónomas... que por algo vinieron al extranjero. De este modo se establece entre ellos una red de contactos que se extiende por toda la geografía patria y que tiene consecuencias inmediatas en el futuro: vacaciones gratis visitando ex-compis de aventura ultramar. La frenética actividad de ocio para la que están preparados en su código genético se ve infrecuentemente interrumpida por su aparición en una clase o seminario, normalmente para quejarse de lo mal que imparte el profesor la asignatura o de lo difícil que es escribir un ensayo en inglés. Se recomienda encarecidamente alejarse de ellos como de la peste si lo que uno busca es una experiencia nueva y descubrir la idiosincrasia de la fauna nativa.

Firmado: el inefable Lirón Careto (quien, por cierto, agradecería comentarios o pistas sobre nuevas especies que incluir en su catálogo).

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Jeje este ultimo me recuerda a nuestra epoca sheffiliana. Por cierto no te puedes imaginar como va el Nalon, la madre que lo pario. En dos dias se nos inundda la felguera, menos mal que yo estoy en las alturas

PMZ dijo...

Espero que no me oiga ningun oriundo de Felguersburgo pero... si se inunda poco se pierde, no? Jijiji. Este ultimo, que conste y como tu dices, lo estudie inspirada en el Erasmus sheffildianus.

Anónimo dijo...

¿y tú con cuál te identificas, Patri??? ¡no nos dejes en ascuas!

Anónimo dijo...

De momento no hay ciencia que se atreva conmigo, jijiji.

Anónimo dijo...

Ja ja jaaaa son especies muy conocidas hasta ahora nunca descritas.
A ver qué te parece esta:
"inmigranticus coléricus"
Suelen destacarse por su afán de integración en un país distinto al suyo al que acuden en una media de no más de diez horas ya sean de vuelo, carretera, railes, cayucos u otros medios de auto o multi transportación, poco importa, hoy las distancias físicas se han borrado, pero que se encuentran a miles de millares de millones de años luz mentales de sus propios países. Tras una fase de negación de sí mismos imprescindible para ser bien vistos y acogidos con todos los honores a la que se une una fase de observación digna de ese dicho hispánico citado en el rarísimo futuro del subjuntivo, "allí donde fueres haz lo que vieres", acaban un buen día, en el que ya dominan por fin la lengua lo suficiente como para defenderse en un juicio sin abogado, reventando de cólera ante tanta verborrea nacional- patriótica-exclusivista en el que se pretende que canten himnos patrióticos y besen la bandera del país de acogida porque el país de origen es siempre considerado como inferior, si no, ¿para qué inmigrar? y terminan sorprendiendo e incluso indignando a sus atónitos acogedores que hasta entonces se pensaban que se les debían agradecimientos eternos por su acogida y sus comentarios de una inteligencia insospechada como bien lo muestra el ejemplo siguiente: "Eres alta para ser española" (entiéndase que los españoles somos todos bajitos y gordos y también, por supuesto, andaluces), con lo cual el inmigránticus, tras un periódo más o menos largo de impregnación de todo un catálogo de inferioridades echas contra su persona, acaba expresando toda su cólera y quedándose más a gusto que un día en el útero materno.
Firmado: un ejemplar de esa especie

Anónimo dijo...

Ah y por cierto, no se me olvida que "hechas" es con hache. Ante el uso continuo de una lengua extranjera, ¡resistencia! contra las faltas de ortografía en la propia lengua.
inmigránticus coléricus

Anónimo dijo...

Muy bueno, inmigranticus colericus... aunque nos dejas con la intriga de saber a que pais te refieres... yo sigo en la tierra patria y no soy quien para dar consejos pero digo yo: por que no te transformas en un inmigranticus rebelius? Revienta el pais de acogida desde dentro. Por cierto, no sera Francia? Porque con la talla del presidente me imagino que el comentario ese de eres demasiado alta les viene al pelo a los gabachos, jejeje.

Anónimo dijo...

Y digo yo que ya que la señorita redactora navega con tal maestría en las procelosas aguas de la ciencia biológica, que bien nos podría ir adelantando un parrafillo o dos de su catalogación de los estudiantes no-emigrados, que seguro que la tiene. Yo me ofrezco para contrastarlo con la cruda realidad de mis clases...

Anónimo dijo...

Yo abogo por una catalogacion de las absurdas y chirriantes razas de alumnos que no tienen la decencia de exiliarse en Inglaterra (o si por mi fuera en la Conchinchina!)... en mi clase tengo varios ejemplares que reventarian cualquier microscopio si se les pone bajo observacion.

Anónimo dijo...

Ay docentis... si yo te contara!!! que emigren por favor, porque si no terminaré por emigrar yo...