Os informo de que la alumna aplicada ha perpetrado ya su primera práctica subtituladora en la persona de Hugh Grant y en su personaje más célebre, elegantemente enchaquetado, y torpemente suspirable... al menos para las treintañeras como yo que quisimos casarnos cuatro y más veces con él, aunque de por medio hubiésemos de acudir al funeral de alguna ex a la que catapultar fuera de escena.
Qué emoción ponerse a los mandos de estos ordenadores cuyas pantallas reflejan un tejemaneje técnico que hace que la consola de navegación del Challenger tenga la complejidad de un puzle de dos piezas. Y qué bochorno dejarse llevar por el espíritu aventurero de una, comenzar a tocar botoncitos con paroxismo descubridor, y fundir el sistema antes de que al profesor le hubiese dado tiempo a decir “esta boca llena de instrucciones que deben escucharse es mía”... En ese instante me vi subtitulada así: OOOOPSSS!!!
En fin, fruslerías que no haya un recurrido reset del ordenador que no solucione, jeje. Ni que decir tiene que a partir de ese momento encorseté mi entusiasmo, me dejé guiar dócilmente por el dionisíaco instructor de quien ya os he dado particulares en pretéritos boletines, y tras unas 3 horas peleándome con aquel programa tenía 5 pírricos subtítulos completados, y había puesto a Dios por testigo de que (amén de jamás volver a pasar hambre) no volvería a criticar las traducciones subtituladas de una película así se me cayesen los premolares y colmillos uno a uno...
Pues sí, es más complicado esto de lo que una creía parapetada en su ignorancia previa. El invento promete tanto, sin embargo, que yo ya me he pedido uno para Reyes al haberle encontrado una vertiente lúdica que no debe ser desdeñada (de hecho comprobaré con algunos de vosotros como voluntarias cobayas la posibilidad de su explotación comercial). Porque confieso que, entre explicaciones de mi poco policlético profesor griego, me imaginaba yo una subtituleixon party para crear los diálogos de un film en versión original digamos iraní, o kazaquistaní o, echándole arrestos, mandarín de la misma China... ¿a que os hace tilín la idea? ¿A que voy a ser más reina de las cenas caseras que el que lleve el Scattergories? Ya lo sabía yo, si ya estoy oyendo voces desde los montes de Rioseco, desde las lomas del Campillín, desde las rías gallegas, y hasta desde la histórica Philadelphia diciendo que se apuntan.
Todo se andará. Os mantendré informados de cómo progresa mi maestría, en los sentidos concreto y abstracto del término. Entretanto, y para ayudar a sus paupérrimas majestades de Oriente, que por algo viven en un territorio en permanente conflicto bélico, se aceptan dádivas en metálico para la adquisición del programa subtitulador que será consuelo en nuestra senectud y compañero de nuestras vigilias.
Qué emoción ponerse a los mandos de estos ordenadores cuyas pantallas reflejan un tejemaneje técnico que hace que la consola de navegación del Challenger tenga la complejidad de un puzle de dos piezas. Y qué bochorno dejarse llevar por el espíritu aventurero de una, comenzar a tocar botoncitos con paroxismo descubridor, y fundir el sistema antes de que al profesor le hubiese dado tiempo a decir “esta boca llena de instrucciones que deben escucharse es mía”... En ese instante me vi subtitulada así: OOOOPSSS!!!
En fin, fruslerías que no haya un recurrido reset del ordenador que no solucione, jeje. Ni que decir tiene que a partir de ese momento encorseté mi entusiasmo, me dejé guiar dócilmente por el dionisíaco instructor de quien ya os he dado particulares en pretéritos boletines, y tras unas 3 horas peleándome con aquel programa tenía 5 pírricos subtítulos completados, y había puesto a Dios por testigo de que (amén de jamás volver a pasar hambre) no volvería a criticar las traducciones subtituladas de una película así se me cayesen los premolares y colmillos uno a uno...
Pues sí, es más complicado esto de lo que una creía parapetada en su ignorancia previa. El invento promete tanto, sin embargo, que yo ya me he pedido uno para Reyes al haberle encontrado una vertiente lúdica que no debe ser desdeñada (de hecho comprobaré con algunos de vosotros como voluntarias cobayas la posibilidad de su explotación comercial). Porque confieso que, entre explicaciones de mi poco policlético profesor griego, me imaginaba yo una subtituleixon party para crear los diálogos de un film en versión original digamos iraní, o kazaquistaní o, echándole arrestos, mandarín de la misma China... ¿a que os hace tilín la idea? ¿A que voy a ser más reina de las cenas caseras que el que lleve el Scattergories? Ya lo sabía yo, si ya estoy oyendo voces desde los montes de Rioseco, desde las lomas del Campillín, desde las rías gallegas, y hasta desde la histórica Philadelphia diciendo que se apuntan.
Todo se andará. Os mantendré informados de cómo progresa mi maestría, en los sentidos concreto y abstracto del término. Entretanto, y para ayudar a sus paupérrimas majestades de Oriente, que por algo viven en un territorio en permanente conflicto bélico, se aceptan dádivas en metálico para la adquisición del programa subtitulador que será consuelo en nuestra senectud y compañero de nuestras vigilias.
PD- Por si vuestra incredulidad sobre mis avances es tan real como comprensible, os adjunto foto sin trucar del resultado.
12 comentarios:
Patri, cuéntame más sobre esas máquinas de subtitulación!!!
Hola Paula! Jeje, ya veo que se me olvido enumerar la costa catalana entre las voces que querrian usar el invento subtitulador! Te cuento con detalle en un mail, para no aburrir aqui a los que les importa media huerta murciana todo esto de la trad audiovisual, vale? Besos
Se de una a la que van a echar de la universidad por manazas...
Suscribo lo de tu amigo el de Gijón....¿te quieres estar quietecita?...las manitas donde puedan ser vistas...¡¡¡pobre profesor!!!...no tiene ni idea del especimen que va tener que domesticar...¿qué parte del "no tocar" no has comprendido?...
especimen anonimo anterior... que parte del articulo no has entendido TU?
Patri, no hagas caso a quienes quieren domesticarte (y mucho menos si es un profesor, jeje) y tu sigue haciendo de las tuyas... pon esas lindas manitas donde te resulte mas interesante (absteniendote de manosear al grecodocente!) y sobre todo ponlas sobre las teclas del ordenador. Te leo todos los dias!
Jejeje, a ver a ver, pobre anonimo que se te tiran encima mis amigas hippies (una flipa y la otra es flower power, digo yo que algo jipis seran!)... Igual es que no se toman con sentido del humor eso de codearse con una "asalvajada" como yo, jiji. Pero que conste en acta, y en mi defensa: el profe nunca hablo de no tocar. Haber avisado, o no?
Patri! Mira que romperles los ordenadores a los ingleses... bueno, les esta bien empleado por tenerte alli... te echamos mucho de menos en clase! Falta la juventud mas simpatica de Xixon (y Rioseco, claro)!
Esto me recuerda a cuando nadie utilizaba todavia el mail (corria 1996 por entonces) y tu ya estabas todo el dia como loca en aquella sala de ordenadores de la Arts Tower adiestrandonos a todos en el arte de la correspondencia virtual... seguro que antes de aprender fundiste algun que otro sistema, asi que no te desanimes que lo de los sobretitulos lo tienes chupao, jeje! Viva el Penguin Club!
que pasa!!!! este blog esta muerto!!! tendre que hablar de el en MI programa
Eso eso, actualiza ya!
Vale, aqui estoy con la autora, en una biblioteca... si, Jesu, si, ese sitio que tu nunca pisas por si te da alergia. Estoy buscando en el diccionario vilipendios intelectuales para que la Esteban no me entienda cuando la insulto en el Hola! Que me dice la autora que esta tarde precisamente iba a actualizar el blog con nueva entrada... que sois unos impacientes, arsa!
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