Así se llama este grupo de londinenses andariegos al que me uní el sábado por primera vez (¡y no será la última!). Organizan caminatas campestres todos los fines de sem
ana y tienen variedad donde elegir. Esta vez opté por una que se anunciaba de 12 millas y moderada... para la próxima voy a ver si tienen algún apartado titulado Especial para post-operados de cadera con protesis oxidada... y sabéis que no exagero, que entre mis lectores hay muchos damnificados del ritmo liebresco y caprino al que -según ellos- les someto por los montes astures.
Ilusa y peliculera de mi, pensaba que llegarían todos muy flema brit, pertrechados de sus pintorescas cestas de picnic y sus domésticos manteles a cuadros, con la inevitable tetera térmica para las cinco en punto. Cuán grosero mi error: menos mal que de milagro no rematé mi modelito "sbado-en-la-campiña" con un sobrero de paja rodeado de lazo de terciopelo y ornado de florecillas... Se acercan las actividades de los Met Walkers más a un campamento boy scout para adultos que a una merienda victoriana con parasoles. O sea, que yo cual perico, encantada. Para qué nos vamos a engañar.
ana y tienen variedad donde elegir. Esta vez opté por una que se anunciaba de 12 millas y moderada... para la próxima voy a ver si tienen algún apartado titulado Especial para post-operados de cadera con protesis oxidada... y sabéis que no exagero, que entre mis lectores hay muchos damnificados del ritmo liebresco y caprino al que -según ellos- les someto por los montes astures.Ilusa y peliculera de mi, pensaba que llegarían todos muy flema brit, pertrechados de sus pintorescas cestas de picnic y sus domésticos manteles a cuadros, con la inevitable tetera térmica para las cinco en punto. Cuán grosero mi error: menos mal que de milagro no rematé mi modelito "sbado-en-la-campiña" con un sobrero de paja rodeado de lazo de terciopelo y ornado de florecillas... Se acercan las actividades de los Met Walkers más a un campamento boy scout para adultos que a una merienda victoriana con parasoles. O sea, que yo cual perico, encantada. Para qué nos vamos a engañar.
La liturgia convocante es la siguiente: se citan a primera hora de la mañana en una estación concurrida del centro para subir juntos al tren con destino al salvaje oeste. Vale, muy salvaje no era, dejémoslo en silvestre, pero al oeste de Londres si fuimos, concretamente a Buckinghamshire. Durante el trayecto nos fuimos presentando y conociendo poco a poco, cual colegiales en los compartimentos de un tren de novela de Enid Blyton rumbo al internado. Con los pies en la tierra que hemos de trotar ipso facto, se presenta el capitán del grupo (en este caso un diminuto especimen del este de Londres con un acento digno de no ser entendido mas que por la señora que parió a su madre), y nos muestra un galimatías de caminos y veredas en un mapa de cuando Franco era corneta que, intuyo ahora,
habríamos de comprehender con mero batir de pestañas. Se da la vuelta y no para de caminar hasta que nos cuelga la lengua a todos y se alza ante nuestro desbaratado esqueleto un beatífico pub aislado en medio de la nada...
habríamos de comprehender con mero batir de pestañas. Se da la vuelta y no para de caminar hasta que nos cuelga la lengua a todos y se alza ante nuestro desbaratado esqueleto un beatífico pub aislado en medio de la nada... Nuestro lider (suena a secta, qué bien, ya me metí en una y no llevo ni un mes aquí) nos recomendó engullir nuestros sandwiches al aire libre y tomar el café/té/chupito después en el antedicho establecimiento. ¡Qué bien sabe la comida sentado en el verde, oyendo trinos continuos, observando la pachorra de las ovejas, y respirando libertad!... parezco Virgilio... Hicimos corro para comer un australiano de Sidney exiliado en Londres por amor, una neoyorkina que trabaja en finanzas y que tenía cara y pelos de necesitar un día oxigenándose lejos de la Bolsa, una inglesa llamada Elsa clavadita a Sybil Falwty (entre bocado y bocado yo miraba en derredor creyendo que en cualquier momento vería aparecer a Baaaaasil diciendo yes, dear acogotado), y una francesa que nos hizo entonar al interesado unísono la Marsellesa con devoción degaulliana cuando sacó crêpes para todos de postre.
Tras el breve refrigerio y estiramiento de patas ya cansadas, suena el silbato y en marcha otras dos horas y media hasta que felizmente llegamos al punto final que no era otro que, oh good lord, el pub del pueblo donde cogeríamos el tren de vuelta. Tropel exhausto hacia la barra donde el dueño se frotó las manos llenando tan inesperadamente su caja, y agradable sobremesa frente a las consabidas pintas antes de retornar al jaleo londinense. No hubo cánticos populares, ni necesidad de vocerío para hacerse entender... la idiosincrasia nativa es claramente ajena al concepto chigre astur.
Conclusión: esto hay que repetirlo, que hay mucha Inglaterra por conocer. Y cuando se acabe, como diria el inefable Lauren Postigo, hay barcas pa seguir...
16 comentarios:
donde estoy? aqui no hay ningun pub!!!!
Por este lado tampoco, rodeado de hielo y ni un whisky donde echarlo!!!
Si lo que buscabas en London era naturaleza te hubiera llevado por las tierras altas de piloña donde seguramente hubieras disfrutado mucho mas y luego por supuesto hubieramos dado cuenta de esos manjares que solo la tierra asturiana nos provee.
Yo todavía me estoy acordando de esa promesa de la autora de este blog de invitarnos a comer "un cabrito con patatines" de la tierra de Sobrescobio!
Sr. oriundo de Infiesto: muchas gracias por el video montaniero, efectivamente palidecen estos verdes prados ingleses al lado del agreste paisaje montaniero astur, que me vas a decir a mi!!! Pero cada cosa tiene su encanto, jeje. Eso si, el video no se lo ensenio a los MetWalkers que son capaces de organizar un vuelo charter para dentro de un par de fines de semana, y se os llena toda Pilonia de guiris (bueno, pon un chiringuito en el pico y te forras, eso si).
Desde que nos paso lo que nos paso, es que no nos gusta nada invitar a cabrito ni cordero ni nada que se le parezca... es una tradicion ancestral en nuestra familia! Y por cierto, la autora puede que descienda de una rama libertina de nuestra estirpe.
juro que es verdad!!! ayer fue tu blog lo ultimo que lei antes de acostarme, y me pase la noche patrullando con la guardia civil de montaña. por favor, que alguien me ayude!!!
Aqui estoy, con la cabeza en alto: tengo una pregunta capciosa. Dice usted que se paso la noche "apatrullando" con la Guardia Civil, y quisiera que me aclarase si se trata de un evento onirico o de una realidad. Es que se que la autora se ha reservado el derecho de admitir picoletos en este blog, y en caso de ser cierto, habria yo de hipnotizar al lector amigo de dar todoporlapatria para impedirle de nuevo su entrada aqui... Son cosas del subconsciente, ya sabe usted, no se lo tome a mal.
totalmente onirico, sr freud!!! cree que necesito terapia de electroshock?
Uy, me encanta que alguien lea mi blog como ultima tarea antes de dormir... aunque luego se refugie en aventuras subconscientes con el uniforme que mas detesto (de hecho el unico que detesto, hasta el del Alimerka me gusta a su lado).
Oye, a ver, parezme muy bien todo esto, pero escribe tambien pa los de Xixon, oh, que tenemos unos limites intelectuales bien definidos... cagonamarsalada, que voy a tener que volver al instituto pa leerte!
Estoy totalmente de acuerdo con de Cimavilla. Aunque no sabes como disfruto con tus escritos, eres nuestra Zafonina particular jeje
jiji me parto contigo.
Eh, de esto que escribes de los andarines no avisaste por mail... casi me lo pierdo! Yes la leche!
queridos anonimos,
no os dais cuenta que parte del encanto del blog es intentar adivinar quien se esconde tras el nombre?
Sí, Rodri, sí...
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