Ahora entiendo yo a la pobrecilla de la Remedios Amaya, que seguro que con tal de salir de Sevilla en un invierno de similares características al que está sufriendo esta asturiana exiliada al sur, aceptó representar a España en Eurovisión con semejante esperpento de canción y aunque no le diera el presupuesto ni para unos zapatos del todo a cien...
Branquias me están saliendo, aletillas en lugar de brazos, y en breve mis piernas transmutarán en una hermosa cola de sirena... Sí, ¿qué pasa? Ya que voy a ser pisciforme no pensaríais que me iba a quedar en un vulgar bacalao, ¿no? Jarta, jartita estoy de los incontables litros de agua que el cielo vierte sobre nuestras cabezas, cual si de un monzón (sin boda colorista de por medio) se tratase. Pero, ¿en qué manual de uso de la ciudad de Sevilla dice que acá pueda acontecerle a una semejante castigo divino? ¿No se suponía que habría yo de consumirme por abrasión y quedarme más seca que una mojama por estos lares? ¡Una uva pasa soy! Igualica. Y ya asoman los primeros síntomas de un incipiente y prematuro reumatismo en la elegante percha que me sostiene. Tal es la paranoia que me produce el verme rodeada del líquido elemento, que hasta sospechas tengo de poder llegar incluso a romper aguas de un momento a otro.
Así las cosas, al menos que me adapten la ciudad a la meteorología, ¿no? Sin ir más lejos, la Real Maestranza se puede trocar en el acuario municipal, digo yo. Oiganme los próceres hispalenses, que menudo negocio les estoy proponiendo para atraer en masa a las féminas al ruedo: ya puestos a la ensoñación acuática, a mí no me importaría burbujear de lo lindo viendo a Cayetano Ordoñez enfundado en un traje de neopreno dando vueltecillas al albero-piscina subido en un par de miuras con flotadores... Así sí que nos aficionaríamos la Brigitte Bardot y yo a la fiesta nacional. Con mantilla y peineta y tó, si fuese menester. Me se ocurre también, que la Isla de la Cartuja, semi-anegada por el agua, podría convertirse en la isla de Supervivientes y ser dada por un módico precio en alquiler a Telecinco, así mi Escasi no tendría que salir de su querida Sevilla, ni yo necesitaría poner la tele para poder atisbar sus magras carnes sin camiseta. Anda que no iría yo contenta a laborar horas y horas, sentadita bien cerca de la ventana (por si le diera por descolgarse por una liana a postrarse ante mis pinreles con deshonestas intenciones). En fin, y no dejo correr más la imaginación, que luego le salen agujetas.
En otro orden de cosas, asoman ya tímidamente por la lontananza del calendario la Semana Santa y la Feria de Abril, dos acontecimientos para los que el populacho autóctono se prepara a conciencia. Por culpa del primero de ellos, ha ya varias noches aleatorias que permanezco en vela debido al resonar de cornetas y tambores procesionales ensayando bajo mi ventana. Maldita la hora en que fui tan pija de venirme a vivir a la calle Sierpes y no leer la letra pequeña del contrato: "el arrendador se desentiende de los efectos insomnes secundarios que los pasos de vírgenes y cristos a tutiplén causarán a la arrendataria, quien, a su vez, se compromete a no utilizar los aperos propios de la limpieza interior del predio alquilado para arrojar agua y/o aceite hirviendo por las ventanas sobre miembros de hermandades o público fervoroso circundante"... Si ya me lo decía siempre mi abogado: no firmes nada sin leerlo dos veces y consultarme. Esto me está bien empleado por pasar de él y confiar en Legálitas.
En fin, como manda la sabia tradición, cuando una no es capaz de doblegar a su enemigo, ha de ir de la manita con él. Uséase, yo misma, a pesar de no haber cumplido apenas un año como sevillana de adopción, he decidido que ya voy a salir en mi propio paso procesional, que he fundado para la ocasión reclutando capillitas neófitos entre los damnificados por las abundantes precipitaciones que estamos soportando con cristiana resignación. Me he autoinvocado la Costalera Mayor del Cristo Reumático de la Estrecha Katiuska (que sé yo que atrae más seguidores si es una imagen doliente... y no hay mayor sufrimiento que un juanete en el pie y unas manos artríticas). De momento ensayo, arrastrando los pies a razón de un centímetro por minuto, llevando sobre mi cabeza la bandeja del té con una muñeca chochona que me tocara en tiempos remotos en una tómbola sentada encima. Sintonizo la Radio María, en frecuencia milagrera, y entono saetas con más pena que gloria pero con afán entusiasta, sabiendo que un día de estos Santa Aguda del Alegre Desafino se apiadará de mí y me concederá el don musical con el que lamentablemente no he nacido.
Prometo seguir informando de mis progresos como penitente y, ya de paso, añadir unas pintorescas líneas sobre el alborozo y desenfreno con que las féminas sevillanas se han echado a la calle para adquirir sus trajes de flamenca para la Feria... querría haberlo hecho hoy, pero una cadena de 47 estornudos y medio me indican muy poco sutilmente la necesidad de abandonar mis relatos. Como he estado por Cádiz disfrutando de los carnavales este pasado fin de semana, me despido con una coplilla, para que no se diga que esta muchacha no aprende de tó, allá por donde campa...
No me gusta que en Sevilla
toditos los días llueva.
No me gusta ná mojarme
ni cargar con el paraguas,
la gente mira p'arriba
porque quieren ver si para
de una vez la pesadilla.
Los niñatos que conducen
aceleran pa chiscarme,
me rebelo y me rebelo
y me apego a los portales
pero empapaíta me quedo.
Ay, por dios, hombre del tiempo
que no vengan ya más frentes
que llegue ya el calorcito,
que vuelen lejos las nubes,
queremos un huevo frito.
Nota: cántese la humilde coplilla acompasada con las notas de la más conocida de las minifaldas patrias, aquella que lucía (en su garganta, entiéndaseme, no vayamos a travestirle a estas alturas del No-Do) el incomparable Manolo Escobar.
7 comentarios:
Lo tuyo es mucho... ¿para cuándo una novela? Mira que la estamos esperando muchos...
Jajajaja, Patri, no te veo yo de dolorosa penitente por la Semana Santa de Sevilla, la verdad, pero ya nos contarás. Besos
así que te escapas del norte buscando calorsito de huevo frito, y te cae más agua que en la cordillera cantábrica toda ella junta... va a ser que vas a ser tú...
besazo,
Pa mí que soy yo... así que ya advierto que me voy con la lluvia a Asturias en plena Semana Santa: escoged otro destino vacacional, jeje
JJJJJ lo que no te pase a tí , alma cándida!!! y sinceramente a cayetano lo prefiero en bolas que en neopreno (estoy de lo neoprenos hasta el alma)
besinos y besinos desde el seco xixón
Cayetano de cualquier manera... qué duda cabe, jeje. La alergia al neopreno te pasa por tener un surferín en casa, ¡cuánto sufrís las madres gijonesas! Besos desde la todavía lluviosa Sevilla
Para cuando otra entradita en el blog??? Besos!
Meiko.
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