Se supone que yo tendría que estar hoy comenzando este blog con unas breves e inmodestas líneas en las que presumiría de ser la Belén Esteban asturiana... No temáis, no se trata de que me haya adentrado en el nuevo año dejando atrás cuarto y mitad de mi apéndice nasal, o trocando mi escote castellano por otro más digno de la cordillera cantábrica. Es que a dos compis y a mí nos tocó ayer dar las uvas (subtituladas), haciéndole pues la competencia a la Esteban, ¿me entiendes? Con esto tendría licencia, digo yo, para fanfarronear un poquito ante vuestras lectoras narices de haber dado las campanadas, ¿no?... Aunque bien es cierto que lo que yo he buscado toda mi treintañera existencia es más bien la singularidad de dicha expresión, uséase: dar la campanada. ¿Cómo? Ah, ya se verá si los hados me son propicios.
En fin, a lo que iba es que esta mañana del 1 de enero yo tendría que estar henchida de dicha por el importante momento vivido ayer noche, en el que fuimos capaces de comernos las uvas al son del reloj de la catedral de Santiago y a la par realizar estupendísimamente nuestro trabajo (abuelas del mundo, ya véis que no os necesitamos para cantar nuestras indiscutibles virtudes). Y el caso es que así me levanté, con una feliz sonrisa como atuendo, y alrededor de las 11 encendí la tele dispuesta a disfrutar, como manda la tradición, del Concierto de Año Nuevo vienés. Fuera luce el sol así que, antes de arrellanarme en el sofá, procedo a abrir las ventanas para ventilar casa e ideas y comenzar serenamente el 2010... Suenan ya los primeros compases de la obertura de Die Fledermaus y entrecierro los ojos meciéndome en las notas de Strauss y creyéndome Sissi inaugurando un baile en la corte imperial (¿qué pasa? ¡para eso se inventaron las fantasías!)... Ascendía ya, incauta de mí, una imaginaria escalera hacia el nirvana musical cuando de repente metí el pie en una madera podrida que hizo que mi coxis se hiciese añicos del culazo metafórico que me pegué.
[PAUSA DRAMÁTICA]
[Acotación de la guionista: "se adentran notas sibilinas de un organillo electrónico por la ventana"]
Que vivan los cuatro puntos cardinales de mi España, que vivan los cuatro juntos, que forman nuestra bandera y el escudo de mi España...
A la de ya de por sí aberrante letra de la cancioncilla, que tiene más bemoles de los deseables, debe de añadírsele el hecho de que el hombre que la perpetra tiene enredado en sus cuerdas vocales el espíritu de una gaviota a la que le están dando descargas de alto voltaje en los genitales (si las gaviotas usan de eso, que lo ignoro... habría que preguntarle a Rajoy). Por no añadir que se trata de un crimen lírico reiterativo y alevoso donde los haya que llevo sufriendo todos los domingos y fiestas de guardar desde que me mudé al centro. Y lo de reiterativo no es sólo porque el individuo organillizado abuse del desafine con una impertérrita constancia que haría salir huyendo a una panda de torturadores chinos en visita cultural, sino porque su repertorio programático no pasa de media docena de éxitos casposos de Manolo Escobar que periclitan infinitamente de 10 a 14 horas. Vamos, que estoy hasta la mismísima peineta que no me pongo nunca de aguantar al interfecto y lo de hoy ha sido la gota que colma el vaso de mi (¿infinita?) paciencia. O las autoridades competentes le retiran la licencia para mendigar por las calles de la ciudad y le consiguen una audición con los del "Factor X" por el desagravio, o la próxima vez que escuche el tronío de Viva el vino y las mujeres subo a la terraza y le lanzo un conveniente proyectil casero al occipicio que le ponga a criar malvas en la confluencia de las calles Rioja con Sierpes. Se me ocurre un tupperware con fabada congelada como posible arma arrojadiza... di tú que eso quizás cerraría el círculo de sospechosos para las mentes detectivescas de la policía local (aquellas mismas que me preguntaron cuántas ruedas tenía mi bici robada).
Y con tan gitanicidas intenciones he despertado yo a una década nueva, por lo que los que sabéis leer entre líneas confío en que oigáis mis desesperadas señales de auxilio y viajéis lo antes posible a Sevilla con aviesas maquinaciones en la mente y cianuro en el bolsillo. Entretanto, y con la única intención de eludir la prisión preventiva y la definitiva que me llevaría a Alhaurín junto a Julián Muñoz, os confieso mi propósito para los próximos 365 días: echarme un novio percusionista y miope que confunda su timbal con el cráneo de mi torturador de tímpanos (y practique la Fantástica de Berlioz sobre él hasta que le extermine el repertorio de manoloescobaradas de la memoria).
¡Muy feliz 2010 para todos y que nos encontremos una venturosa nueva década por delante!
Y con tan gitanicidas intenciones he despertado yo a una década nueva, por lo que los que sabéis leer entre líneas confío en que oigáis mis desesperadas señales de auxilio y viajéis lo antes posible a Sevilla con aviesas maquinaciones en la mente y cianuro en el bolsillo. Entretanto, y con la única intención de eludir la prisión preventiva y la definitiva que me llevaría a Alhaurín junto a Julián Muñoz, os confieso mi propósito para los próximos 365 días: echarme un novio percusionista y miope que confunda su timbal con el cráneo de mi torturador de tímpanos (y practique la Fantástica de Berlioz sobre él hasta que le extermine el repertorio de manoloescobaradas de la memoria).
¡Muy feliz 2010 para todos y que nos encontremos una venturosa nueva década por delante!
3 comentarios:
Vaya comienzo de día, compañera, jajajajajaja. Pobre mendigo al que deseas la muerte, encima de que va cada domingo y fiestas de guardar a obsequitarte con una serenata... Bueno, así son los buscavidas en el sur, a veces, un poco coñazo, pero ya te acostumbrarás... Al igual que a la astucia detectivesca de las fuerzas de seguridad, jajajaja, aquella pregunta por el número de ruedas de tu "bi"cicleta, (bi= dos) fue muy buena; igual el chico nunca fue muy aplicado en eso de la semántica. En fin, muy buen post, me he reído mucho. Por cierto, espero que estés bien de la caída. Feliz Año de nuevo.
Butterfly
Te has perdido el concierto de Año Nuevo en Gijón (que sepas que te he puesto falta, chorbilla!), con tu "querido" Oliver dirigiendo la orquesta... no estuvo mal, aunque fue mejor otros años. Para el año que viene me apunto a ir contigo a Sevilla (si todavía estás, que no me fío ni un pelo de ti) a escuchar al señor ese del video, jaja. ¡Feliz Año!
Feliz año par chula; que sepas que yo vi las campanadas de Antena 3. Lo que aún no entiendo es cómo no pusieron una ventanita abajo a la derecha con tu foto, jeje. Feliz año también a Butterfly, que si no es por ella no me entero que 'bi' significa dos, jajaja.
Un besote de parte de mis chicos también.
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