1 de mayo de 2009

Nancy reescribe su tesis

Ozú, quillos. A falta de Sender, tendréis que conformaros con la que suscribe. Celebro las novedades en mi vida personal y laboral con un nuevo título de blog que, todo hay que decirlo, se ajusta más a la realidad que ahora vivo que aquello del London Times...

A partir de hoy, me convierto no solo en sevillana sino en trianera de pura cepa, puesto que es el barrio que he elegido para vivir. Mi icono desde ya mismo ahí lo tenéis: la gran Cayetana, grandísima de todas las Españas y parte del revisteo patrio y extranjero. Que digo yo que algo debe de tener el respirar el olor del azahar en primavera a la vera del Guadalquivir para que siga la Fitzjames-Stuart con ganas de jarana cuando debería ya estar abonando el último pago de su momificación.

Así que, como ella, observaré desde la barrera la vida de esta ciudad y a sus gentes... que por lo poco que he visto hay mucho material de índole antropológico y socio-"curturá" que recopilar.
De momento, habréis de perdonarme por no dar muchas muestras de estar realizando la labor de campo propia de una investigadora tan concienzuda como yo pero... comprended que ahora (¡y no en Londres!) vivo en un país muy extranjero, por mucho que no me hayan pedido pasaporte ni vacunación. El verdadero choque cultural para esta asturiana de Rioseco con vocación de universal comienza aquí: estoy recuperándome todavía de mi paso por la famosa Feria de Abril. Al borde de un coma de identidad me hallo tras una sobreexposición galopante a carretas, casetas, rebujitos, volantes, claveles, farolillos, caballos, flamencas, gitanas, manzanilla, aros, peinetas y demás zarandajas propias del adorno festivo de los oriundos del lugar, a la que se suma haber escuchado en corto espacio de tiempo muchas más sevillanas de las que un cerebro celta es capaz de procesar en 35 años de vida...
Para lograr salvarme, me he puesto en terapia de aislamiento y escribo estas líneas bajo el edredón de mi cama tocada con una montera picona y escuchando los grandes éxitos de Vicente Díaz, Anabel Santiago, y Los Berrones en un remix masterizado para la ocasión. He dejado las madreñas a los pies de la cama, pues no procedía ensuciar las sábanas con los restos de albero ferial que todavía llevan encima.

Me despido hasta muy pronto, no sin antes haceros partícipes de las lecciones aprendidas esta semana:
- No preguntes jamás a una sevillana lo siguiente: "¿Tú también te disfrazas para ir a la Feria?". Bueno, a no ser que quieras que te cataloguen de por vida como una ignorante "desaboría".
- El truco para bailar de cojo-la-manzana-la-muerdo-y-la-tiro funciona solamente con los nacidos allende Despeñaperros (amén de con algunas afortunadas a las que la disciplina de la danza se les da mejor que a mí). Los demás simplemente parece que nos ha dado una convulsión que nos obliga a subir el brazo y luego limpiarnos las babas antes de sacudirlas sobre el suelo.
- Si estás mal del estómago en Sevilla, no pidas manzanilla. O si lo haces, acláralo con quien te sirve o se te pasará la acidez estomacal pero pillarás un colocón de órdago.
- Por mucho que busquéis en los quioscos no hay un Método Maurer de aprendizaje rápido de la fonética sevillana. Hay que aguantarse y sonreír cuando no entendáis nada de lo que os dicen.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué bien, asín podramo praticá ehta lengua que sha se me había olvidao, ¡si ehque no puedo con tu condisión!

una de bollullos dijo...

Que te he reconosío, resalá. Ereh la trihte que ze huntaba con la ahturiana a bebé té y componé cansione en er pazillo de Ensho Jó...

Pat dijo...

COmo este blog lo pille por casualidad un andaluz ...prepárate. Aún no has visto a Cayetano Rivera? Menudo buenorro!!!

Anónimo dijo...

El cambio puede volver "chifá" a la más cabal; pero ánimo que tu puedes!!!