8 de diciembre de 2008

Recorriendo el Támesis

Hace unos días estuvieron rondando las calles del otrora Londinium dos ex-compañeras de estudios filológicos de la granja-escuela del Milán, sin embargo todavía amigas, y actualmente residentes en Palma de Mallorca. Al parecer, mis queridas P. y E. prefieren rodearse de hijos de la Gran Bretaña iluminadas por los neones de Picadilly y no bajo los haces luminosos de la bola giratoria de Tito’s. Solamente pude acompañarlas un día en sus recorridos, pero confieso que cundió: las calles de Chelsea y Kensington pueden dar cumplida cuenta de ello. La propietaria de los rizos más rubios al oeste del río Piloña y quien suscribe estas líneas tuvimos hasta tiempo de arreglar el mundo a la sombra de una sabrosísima comida de pub (sí, sí, que luego dicen las malas lenguas que en estos pagos se manduca pobremente: falacias). Entretanto, y debido a un enorme atasco que nos pilló parapetadas en la zona alta de un típico autobús, la amiga de Julian Barnes, también conocida como el azote cibernético de Lewis Hamilton, llegaba elegantemente tarde a su propia cita gastronómica. Horas después, concurríamos todas nosotras en el parque temático de los amigos de las letras: una enorme librería con su sección de segunda mano incluída.
Tras este aperitivo creía yo, ilusa de mí, que alguno más de vosotros se desligaría de esa coyuntura del puenteo patrio, indeciso entre Baqueira o Benidorm, y que acudiríais a Britannia a hacerme una visita... mas no hay astures en la costa. Guardaba yo bajo mi manga paseos para mostraros zonas poco conocidas de la capital, que por cierto nos brindó un soleadísimo (aunque de temperatura polar) fin de semana, pero ya veo que tendré que conformarme con estamparlos en el ciberespacio. Así pues, y aprovechando que el Pisuerga de mi inspiración pasa bajo el puente de la Inmaculada Constitución, retomo mis sugerencias turísticas sobre esta inabarcable ciudad. Terapia caminante de esta semana: orillas del río Támesis a su paso por Richmond. Como sabéis, llevo casi un mes viviendo en esta zona del oeste de Londres, y estoy en-can-ta-da de poder disfrutar de la vida en un sitio así. El río pasa por el centro del pueblo y, gracias a una muy bien entendida inversión del ayuntamiento local, sus habitantes pueden pasear por ambas márgenes del Támesis a lo largo de varias millas de idílico recorrido al que con mucha razón le han puesto el nombre de Paseos por la Arcadia. Personalmente, hubiese querido saber tocar la flauta dulce y ser poseedora de al menos un par de ovejas, tres carneros, y un perro de lanas que me acompañasen en mis periplos.
Son varias las alternativas que se le plantean a unos pies inquietos y una mente deseosa de descubrimientos. Tras probarlas todas estos últimos fines de semana, me quedo con este recorrido como mi favorito: Richmond Hill - Ham House - Teddington Lock - Twickenham - Marble Hill House - Richmond Farmers’ Market. Distancia: 8 millas aproximadamente, prácticamente todas en llano. Tiempo: 3 horas a ritmo tranquilo, aunque deberíais contar con más para visitar alguno de los sitios históricos.

Salimos desde el puente de Richmond y comenzamos a caminar río arriba por su orilla izquierda (a veces parece que nos hemos equivocado porque el agua corre en nuestra misma dirección, pero se trata de la marea que llega hasta aquí, a pesar de que estamos varias millas tierra adentro alejados del estuario del Támesis). A apenas media milla de camino, encontraremos una desviación a nuestra izquierda para subir a Richmond Hill a través de unos jardines en terraza que son una maravilla. No os dejéis desanimar por la pronunciada pendiente, el esfuerzo merece la pena y si no ya me lo diréis los que contempléis en persona las vistas desde allí (en un día claro se ve perfectamente la cúpula de St. Paul’s). Bajamos de nuevo al río y continuamos nuestro camino. Pronto dejamos atrás Glover’s Island en medio del río y a su izquierda Petersham Meadows, una pradera inmensa y preciosa donde el ayuntamiento tiene pastando su propio ganado: ¡un centenar de vacas tipo Milka a las que cuidan con mimo y presentan a concursos! ¿Os imaginais a Mapi Felgueroso subiendo a catar al cerro por las mañanas? De Gabino no digo nada, que en Oviedo lo del ganado (vacuno) no se estila, que de otro tipo sobra...
Seguimos nuestro paseo y una vez pasado el campo de polo, se alza ante nosotros la silueta imponente de Ham House. Se trata de una mansión del siglo XVII, época de los Estuardo, perfectamente conservada y con unos jardines espectaculares. Por cierto, nota para aquellas que siempre buscais un sitio perfecto donde matrimoniar: se alquila para celebrar bodas. Pertenece al National Trust y se puede visitar todo el año (Precio: £9,90 casa y jardín; £3,30 jardín solamente).
Volvemos a la orilla del río, y desde aquí hasta Teddington Lock nos encontraremos con la parte más bonita del recorrido. El camino se interna entre arboleda, pasando bajo sauces centenarios, y si os asomáis entre ellos veréis en la otra orilla unas casas espectaculares que, sin duda, y ya que estamos con lo de matrimoniar, os harán pensar a aquellos en edad casadera (¡y a los que no también!) en la posibilidad de seducir a los herederos si los hubiere...
Llegados a Teddington, lugar donde oficialmente termina el mar y empieza el río, hecho que atestigua una placa del Ordnance Survey, faltaría más, habréis de atravesar el Támesis por un puente colgante de hierro, magnífica muestra de ingeniería y diseño victorianos. Y aquí es donde invertimos nuestra marcha e iniciamos el regreso por el otro margen del río. A mitad de camino nos adentramos en el pueblo de Twickenham donde, si aprieta el hambre, os recomiendo comer en cualquiera de los tres pubs que os encontraréis a la vera misma del río: buenas vistas y excelente comida tradicional.
A la salida del pueblo, se pueden visitar gratuitamente dos mansiones: York House y Orleans House. De todas formas, yo os recomendaría ver nada más que los jardines y seguir camino hasta llegar a Marble Hill House. Ésta es una mansión que el rey Jorge II le regaló a su amante para que se refugiase de la azarosa vida cortesana. Su explotación turística corre a cargo del English Heritage y se puede visitar (Precio: £ 4,10). Se trata de la casa blanca que veis en las fotos, y al contemplarla empieza una a entender a Camila Parker-Bowles y su apego a las orejas de Charles. Como efecto secundario suele pasársenos por la cabeza a las féminas un encuentro casual con Harry o William que nos saque del arroyo y nos sitúe a orillas del Támesis...
Con este sueño rondádoos la cabeza, y el trinar de pájaros interno acompasado por el propio de la naturaleza marcando el ritmo de las últimas millas, llegaréis sanos y salvos a Richmond. Si habéis decidido emprender esta aventura un sábado, cosa que sugiero vivamente, al regresar al puente veréis a vuestra derecha unos escalones que llevan a un patio interior en unos edificios de aspecto georgiano. Pues bien, allí se celebra todos los sábados un mercado de granjeros donde hay una variedad de puestos con productos riquísimos que os permitirán recuperar todas y cada una de las calorías perdidas con el ejercicio.

Cómo llegar: metro District Line hasta el centro del pueblo. El camino hacia el río está señalado, y apenas os llevará cinco minutos atravesando Richmond Green y pasando al lado de los restos de Richmond Palace (donde murió mi idolatrada Isabel Tudor). Una vez en la orilla, giraremos a la izquierda, viendo Richmond Bridge frente a nosotros, y continuaremos camino en esa dirección siguiendo las indicaciones que he descrito antes.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Vale, a mí ya me tienes con los dientes tipo liebre... jolín, yo quiero ir a Londres a que me pasees por allí... no quiero trabajar ni ser pobre!!! Mándale una foto mía a esos herederos de las mansiones, a ver si así matamos dos pájaros de un tiro, jeje, mi soltería y mi viaje a Inglaterra gratis.

Anónimo dijo...

Lo de "la amiga de Julian Barnes" es una licencia poética de la mente de producción febril de My London Times, pero por lo demás, suscribo lo dicho: fue una mañana estupenda - hasta el atasco. Besos.

Anónimo dijo...

Patri, que tal vez organice un viaje a Londres con mis alumnos, ya te avisaré!
Paula

Anónimo dijo...

pero que pasa???? voy a tener que hablar de este foro en MI programa o que??? vidilla, vidilla!!! y arriba la Esteban!!!!